(fuente de la imagen: yurisylenin.blogspot.com)Esta sigla, que en español parece la onomatopeya de una bocina, quiere decir en realidad Massive Open Online Course, una modalidad de aprendizaje que ha despertado mi curiosidad.
Si mis datos son correctos el primer MOOC lo organizaron Siemens y Downes allá por 2008. Se apuntaron 2.200 «alumnos» de los que sólo unos 150 participaron de manera activa (pero no necesariamente continua) y de éstos, sólo unos cuantos estaban realmente matriculados en sus cursos de la universidad y recibieron nota final y créditos por su trabajo.
Llevo tiempo preguntándome cómo debe ser participar en un MOOC. He hecho muchos cursos en línea pero hasta ahora los grupos han sido reducidos. Aunque la libertad que nos han dado los profesores ha sido muy amplia, la participación de los compañeros de clase excepcional y el intercambio de información muy intenso, el marco del curso y el programa didáctico estaba muy claro desde el primer día.
Pero ¿un curso de estas características es suficiene entrenamiento para afrontar un MOOC? ¿Se gestiona como si fuera una red social del conocimiento?
Uno de los cursos en línea tradicionales, o sea cerrados, que he hecho tenía 40 estudiantes y generaba unos 250 mails a la semana. Si en un MOOC estamos hablando de 150-200 personas activas, sin duda el número de hilos será ingente y el de aportaciones en los diferentes canales disponibles una avalancha. Sin unos objetivos muy claros que sirvan de brújula y conocimientos sólidos sobre la gestión de la información, ¿es prudente embarcarse en dicha aventura?
Soraya Paniagua describe su primer contacto con el MOOC como un shock. He leído más opiniones sobre los MOOC en la red (Siemens & Co. no son los únicos que los organizan) y parece ser que los que sobreviven, repiten. George Siemens ha definido el MOOC que ahora se está llevando a cabo «la madre de todos los MOOC». No sé muy bien qué a qué se refiere pero uno de los puntos positivos es que este curso no se centra en Downes y en él sino que da voz a un importante abanico de facilitadores.
Soy una defensora convencida de los cursos en línea y del b-learning pero es obvio que esto va más allá. De momento veo dos inconvenientes: el primero es que el participante no acabe el curso (porque no ha sabido dosificar sus fuerzas, porque le ha aplastado la masa de información, porque ha perdido el rumbo...). El segundo, es la duración (8 meses) que puede dispersar la concentración y la motivación. Queda claro que prefiero las carreras de velocidad a los maratones.
En cualquier caso, supongo que por probar no se pierde nada. Un MOOC es gratuito y, de hecho, el 90% de los participantes observa lo que hace ese 10% activo que entra, participa, sale, reflexiona, observa, vuelve, participa...
No, los MOOC no son una bocina, más bien un pistoletazo de salida. Ahora vamos a ver hasta dónde llegan ellos y hasta dónde podemos llegar nosotros.
No, los MOOC no son una bocina, más bien un pistoletazo de salida. Ahora vamos a ver hasta dónde llegan ellos y hasta dónde podemos llegar nosotros.
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